Historia Militar de España.
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El camino español
Amenofis



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El camino español

Después de tratar de buscar un hueco de tiempo para abrir el fuego en este nuevo foro, y no encontrarlo con las condiciones óptimas, pongo aquí un tema que escribí para otro foro.

Es relativo al camino que tuvieron que seguir los tercios españoles e italianos que tenían que ir a Flandes. Dado que el transporte por mar era arriesgadísimo por el Canal de La Mancha, se optó por hacer el recorrido siguiente: Los tercios españoles, iban en barco desde Barcelona o Valencia a Italia. Desde allí, tanto los españoles como los italianos realizaban un larguísimo recorrido por tierra, atravesando la Saboya, Suiza, y las posesiones españolas del Ducado de Borgoña y Franco Condado hasta entrar por Las Ardenas en la actual Bélgica.

Debo confesar que siempre he relacionado este "camino español" (como fue bautizado por los habitantes de los territorios que recorría), única vía de comunicación de España con Flandes desde 1567 hasta 1633, con la larga marcha a pie que realizó la División Azul hace 70 años (este año de 2011 se cumple -y se preparan actos- el 70 aniversario), empezando en Polonia, entrando en Lituania, y recorriendo toda Bielorrusia hasta la llamada "autovía magistral" (que está trazada sobre el recorrido que siguió la Grand Armée de Napoleón en 1812, hasta entrar en Moscú. Sospecho, además, que el general Muñoz Grandes y su Plana mayor debieron de pensar alguna vez en él, bien por los conocimientos que tuvieran de historia, bien porque se lo recordara alguien cercano.

Pero no son estos los dos únicos ejemplos de largas marchas de ejércitos españoles en Europa: al "camino español", y a la "larga marcha" de la División Azul, tendríamos que añadir, al menos:

1) El del ejército español de Aníbal, cruzando los Pirineos y los Alpes hace más de 2.200 años, con una manada de elefantes.,

2) El recorrido por la Divisón de Etruria cuando, en 1807, se incorporó al Ejército del Norte del marqués de la Romana en Dinamarca: repitió el camino español hasta Bélgica y, desde allí, siguió hacia el Rin, llegando a Hamburgo. Por último, desde Hamburgo pasó a Dinamarca.

3) El recorrido de los restos del ejército del marqués de la Romana que no pudieron ser repatriados. Me refiero a los regimientos de Infantería Asturias y Guadalajara, al regimiento de Caballería Algarve, y a algunos destacamentos de Artillería. Fueron encerrados en prisiones, primero en Dinamarca, después, en Francia. Al formarse el Regimiento José Napoleón, muchos de ellos se alistaron, pensando que les traería a España, pero Napoleón se los llevó a Rusia, repitiendo en Bielorrusia el recorrido de la División Azul, por la actual "autovía Magistral", pasando por Minsk, Smolensk y llegando a Moscú. Y los que no se pasaron al ejército imperial ruso, retrocediendo por casi el mismo camino hasta Francia...

Antecedentes

El conflicto de Flandes tuvo un comienzo religioso, que devino en político.
El protestantismo creciente y la política de intransigencia religiosa que impuso el Cardenal Granvela, asesor de la gobernadora Margarita de Parma (hermanastra de Felipe II) crearon las condiciones de tensión que llevaron a una situación irreversible, que hizo inevitable la represión (una vez que la política de concesiones no dio resultado).

En consonancia con ello, Felipe II decidió, en el año 1566, enviar a Flandes tropas españolas al mando del Duque de Alba. Y, desde entonces hasta 1643, el envío de tropas españolas fue constante, con algunos períodos de tregua (que nunca de paz).

Desde el decenio de los 1540s, la comunicación para todo tipo de intercambios (incluidos los envíos de tropas) se había hecho por mar, desde los puertos del Cantábrico, a través del Canal de la Mancha. A pesar de estar en guerra casi permanente con Francia, España dominaba el océano y gozaba de la hospitalidad de los puertos ingleses (especialmente el de Calais, en la costa francesa), donde podían refugiarse o desembarcar.

Quedaban siempre las dificultades de navegación por el Canal, debido a los frecuentes temporales, que ocasionaban muchos naufragios, pero las posibilidades de acogerse a muchos puertos de soberanía inglesa, a uno y otro lado del Canal, reducían el riesgo.

Pero a partir de 1558 se fueron perdiendo, poco a poco, estas ventajas: Francia recuperó Calais. Inglaterra, hasta entonces aliada de España, dejó de serlo en 1568, pocos años después de la llegada de la reina Isabel I a su trono. Por si fuera poco, los hugonotes franceses organizaron una armada importante (70 barcos) con base en el puerto francés de La Rochelle (puerto famoso ya desde la Baja Edad Media como guarida de piratas), dedicada a la piratería para defender la causa protestante en Francia. Y ya, para rematar el problema, se unieron a la piratería los "mendigos del mar", habitantes de los Países Bajos que Felipe II (a través de sus gobernadores) había desterrado por deslealtad, y que, dedicados a la piratería, se organizaban como flota regular al servicio del Príncipe de Orange, caudillo de la rebelión de los Países Bajos contra España; tenían su base en varios puertos: Dover (Inglaterra), La Rochelle (Francia), y otros.

A partir de 1568, el acceso por mar a Flandes desde el Norte de España -y viceversa- quedó limitado a correos y avisos, que eran barcos pequeños y veloces que tenían muchas posibilidades de éxito. Pero para la navegación convencional española, quedó cerrado.
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Por qué era necesario el envío de tropas españolas

La Monarquía española tenía tropas nativas en todos los territorios. Así, en los territorios italianos de la monarquía (Milanesado, Italia central, Nápoles, Sicilia, Cerdeña,...) había tercios italianos. En los Países Bajos, había tercios -también algunos regimientos- flamencos y valones. A ellos se añadían mercenarios alemanes y suizos (principalmente); también ingleses católicos que se habían puesto al servicio de España.

Entonces, ¿cuál era la razón de tener que enviar tercios españoles?. Pues porque eran las unidades de élite de los ejércitos de la Monarquía española, y su presencia en las batallas -casi siempre escasa en número- era una garantía de triunfo. Eran las tropas mejor entrenadas y organizadas, las más valerosas, las más sufridas y capaces de actuar individualmente, a la vez que disciplinadamente, en todas las ocasiones.
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Cómo se inicia el Camino Español

Ya hemos visto que el envío de tropas o dinero desde España a los Países Bajos por mar era muy arriesgado desde 1568.

Pero a ello hay que añadir que la mayor parte del ejército español en Europa estaba en Italia (en la propia España había pocos enemigos interiores, a diferencia de lo que ocurre ahora). Y esto era así porque, desde los Reyes Católicos, la estrategia para mantener a España en paz (no la había conocido en los 8 siglos de la Reconquista, salvo breves períodos) era mantener enemigos exteriores, y lejos de las fronteras (por eso Felipe II expulsó a los moriscos). Y de estos enemigos, el más poderoso en aquellos años era el Imperio Turco. De ahí que España mantuviera una guarnición importante en Italia.

Si la vía marítima era impracticable y. además, el ejército español en Europa debía moverse en un frente que empezaba en el Norte de África, a la altura de Italia, continuaba por Italia y terminaba en los Países Bajos, lo lógico era disponer de una ruta terrestre para mover tropas de Sur a Norte, o de Norte a sur, en función de las necesidades.

El camino no podía entrar, naturalmente, en el territorio francés de aquellos años (inferior al actual). Salía de Génova y se dirigía hacia el Norte, subiendo hacia el actual Piamonte, y siguiendo por el Milanesado (o Lombardía) hacia los pasos de los Alpes. Pasaba por la Saboya (actualmente, francesa), y seguía por las posesiones españolas del Ducado de Borgoña (la parte oriental; la occidental era francesa) y del Franco Condado. Después, por sus territorios limítrofes (Alsacia, Lorena,...), llegaba al Ducado de Luxemburgo y, desde allí, a los Países Bajos. A partir de 1622, la Saboya impidió el paso de las tropas, por lo que hubo que rehacer el camino español pasando por los cantones suizos occidentales.

Como puede verse, y salvo los casos de Génova, Saboya y la pequeña incursión en Suiza, el resto del recorrido iba por territorios españoles, porque el Rey de España era Duque de Milán, Príncipe Soberano del Franco Condado, y soberano de Luxemburgo y los actuales Bélgica y Holanda. Y del resto, Génova era leal aliada de España desde 1528; y también lo era el Duque de Saboya (desde el Tratado de Groenendal, de 26 marzo de 1559, que suponía para Saboya contar con el apoyo de España para crecer por territorio francés). Por su parte, el Ducado de Lorena era neutral entre Francia y España desde 1547 (se permitía el paso libre a las tropas de ambas potencias con tal de que no permanecieran en el mismo lugar más de dos noches seguidas).

Por supuesto, el paso por esos territorios que no pertenecían a la Monarquía española iba siempre precedido de las correspondientes gestiones diplomáticas.

El camino, conocido como "Camino español" o "Chemin des espagnols" estuvo activo durante unos 70 años, y dejó una huella muy profunda en las tradiciones y narraciones de muchos lugares por los que pasó, tradición que ha perdurado hasta nuestros días.

Hay que pensar en lo que suponía para la rutina diaria de aquellas poblaciones el paso de las tropas del país más poderoso del mundo, llenas de gloria y de colorido, que producían en aquellas personas una mezcla de curiosidad y miedo y, en aquellos que tenían ganas de aventura, el gusanillo de alistarse.

Y para entender esto, basta con leer los comentarios que se hacen en los libros escritos sobre la División Azul, sobre la expectación y novedad que suponía para los habitantes de las localidades por donde pasaba, la imagen de aquellos soldados, alegres y simpáticos, que no dudaban en mezclarse con la población civil (incluidos los judíos), a pesar de las órdenes del Ejército alemán. ...Y que esta mezcla se llevó -en algunos casos- hasta sus últimas consecuencias.

Pues así, de igual manera, podemos suponer que nuestros antepasados dejaron una imagen de alegría, amistad y admiración (muchas veces, con seguridad, manchada por delitos contra el honor o la propiedad).... En fin, que la historia se repite, y el genio español de nuestros tercios no era diferente del manifestado por la División Azul.
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Diseño del camino español

Este "camino español", aunque no para el movimiento de tropas, lo ideó unos años antes, en 1563, el propio Cardenal Granvela, pues cuando Felipe II pensaba visitar los Países Bajos por segunda vez (ya había estado allí como Conde de Flandes en vida de su padre, el César Carlos), el cardenal propuso esta ruta como la más cómoda y segura.

El corredor de tropas se hizo sobre caminos muy antiguos ya existentes, que se utilizaban para el comercio, y también, en algunos caso, para peregrinaciones a lugares considerados santos. Así, por ejemplo, el paso de los Alpes se hizo por la vía empleada por los mercaderes, que eran los pasos del "Mont Cenis" y "Maurienne" en invierno, y los del "Pequeño San Bernardo" y "Tarantaise" en verano.

Cuando en 1566 el Duque de Alba fue nombrado Gobernador General de los Países Bajos y jefe militar supremo del ejército encargado de sofocar la rebelión, estudió junto a su Estado Mayor, del que era figura clave Francisco de Ibarra, Comisario General, el itinerario para las tropas. Y por ello, y a pesar del precedente del cardenal Granvela, se considera al Duque de Alba como artífice de esta vía, que estuvo vigente desde 1567 a 1622 (su primer trazado; luego hubo otros).

En su trazado, se tuvo muy en cuenta definir puntos fijos de paso o estancia obligados, tales como puentes, vados o transbordadores necesarios, y localidades con capacidad suficiente para alojarlos y alimentarlos con decoro.

Una vez se hubo trazado el mismo sobre el papel, el Duque envió a un ingeniero, al mando de 300 zapadores, para ensanchar caminos en el empinado valle que sube por el Milanesado, desde Novalesa por Ferrera hasta el desfiladero de Monte Cenis. Asimismo, mandó el levantamiento de mapas -más o menos detallados- del trayecto. Para el paso de aquellas partes del trazado de las que se carecía de mapas, se contrataba a guías locales.

La primera expedición la dirigió el propio Duque de Alba al frente de sus tropas en 1567. Utilizó, entre otros, un mapa elaborado por don Fernando de Lannoy para el paso por el Franco Condado.

El camino se utilizó en ambos sentidos. Así, las tropas relevadas en Flandes regresaban a Italia por el mismo recorrido.

El viaje por el camino español

Las expediciones militares iban precedidas por grupos de exploradores que comprobaban si todo estaba dispuesto a lo largo de la ruta y, en caso contrario, ejecutaban las acciones necesarias de preparación. De esta manera, se aumentaba la rapidez del movimiento.

A cada expedición que iba a recorrer el camino español, le precedía un comisario especial, enviado desde Bruselas o Milán para negociar y determinar con los gobiernos (tanto españoles como extranjeros) de Luxemburgo, Lorena, Franco Condado y Saboya el itinerario de las tropas, los lugares en que habían de detenerse, la cantidad de víveres que había de proporcionarles y su precio. Normalmente cada gobierno provincial solicitaba ofertas de aprovisionamiento para una o más "etapas". De estas ofertas se encargaba normalmente, un robin (=letrado) de uno de los tribunales provinciales de justicia, o un representante del gobierno local.

Esta preparación anticipada de caminos, provisiones y transporte era el precedente de lo que, por esas fechas, llamaban los franceses "Logistique", y que ha dado lugar a la actual Logística. Y al igual que los franceses habían copiado la figura del "Maestre de Campo" español (el jefe de un tercio), llamándole "Maître de Champ" (de donde viene la palabra "mariscal"), llamaron al responsable de la "Logistique" "maître de logis" (responsable de alojamiento, en un primer momento).

El camino desde Milán (capital del Milanesado) a Namur (en las Ardenas belgas) tenía una longitud de unos 1.150 km (parecido al que realizó la División Azul desde Agosto a Octubre de 1941). Una unidad de marcha podía hacerlo, si no había imprevistos, en 6 semanas y media. Pero hubo casos extremos, como los 62 días que tardó una expedición en febrero de 1578. Las etapas (el recorrido medio diario) eran de unas 14 millas (22 kilómetros), pero el récord citado hizo etapas de 22 millas diarias.

En cuanto a cómo dividir una expedición para que el viaje fuera eficiente, se llegó a la conclusión de que la unidad ideal de marcha era de un máximo de 3.000 soldados, es decir, el tamaño teórico de un tercio (el tamaño real de los tercios era inferior: unos 2.000 soldados) .

Comparándolo con la marcha a pie de la División Azul, podemos hablar de que el camino español era más lento, pero hay que tener en cuenta que la División Azul recorrió un terreno llano, mientras que el "camino español" era una subida continuada desde Génova hasta pasar los Alpes y salir de la Saboya, y luego tenía altibajos continuados (Vosgos, Ardenas) hasta llegar a Namur. También, que la División Azul, a pesar de ser hipomóvil, disponía de vehículos motorizados para agilizar el desplazamiento. Los tercios, en cambio, sólo disponían de caballerías para el transporte y, en algunas partes del recorrido, de carretas.
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El segundo camino español

Ya se ha dicho que este primer camino estuvo disponible hasta 1622, año en el que el Duque de Saboya decidió cambiar de aliado, y firmó un tratado con Francia y en contra de España.

Como el camino era imprescindible para España, por las razones estratégicas ya citadas, su pérdida obligó a estudiar otra alternativa. Se iniciaron negociaciones diplomáticas con los cantones suizos, y se rehizo el camino pasando por los cantones suizos occidentales, hasta alcanzar el río Rhin.

Este segundo camino era más largo y accidentado que el primero. Partía de Milán y pasaba los Alpes muy al Este del anterior, por los valles de la Engadina y la Valtelina (cantón suizo del "Ticino", por donde -según una de las hipótesis- habría pasado los Alpes en dirección a Italia el gran general cartaginés Aníbal, en el año 218 adC, al frente de otro ejército español). Después llegaba a Landeck, en el Tirol, cruzaba el Rhin hacia el Oeste por Breisach, entraba en Alsacia, pasaba al Ducado de Lorena y después a los Países Bajos.

Este segundo camino duró menos años que el primero, porque los franceses, en tiempos de Luis XIII y durante la Guerra de los Treinta Años, invadieron el valle de la Valtelina, tomaron la Alsacia y, de remate, ocuparon el ducado de Lorena. Con ello, quedó definitivamente cerrado el famoso camino español.

Era el año de 1633. El camino español había durado 66 años.

¿Y cómo consiguió España seguir reforzando su ejército en Flandes?. Pues porque, afortunadamente, habían terminado sus hostilidades con Inglaterra, que empezaba a temer a una Francia en ascenso. Por eso, desde 1630, y gracias al Tratado de Londres y a la "Dover Composition trade", Inglaterra ofreció a España colaboración para el transporte de tropas y dinero por mar, por el Canal de la Mancha.

Se transportaron, entre 1631 y 1639, 27.000 hombres en la flota española de Dunquerque, o en naves comerciales inglesas. Y así fue hasta el final.
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Las "etapas"

Los franceses crearon a mediados del s.XVI una nueva figura, que fue clave en el aprovisionamiento durante los movimientos de tropas de largo recorrido. Era la "etapa" (en francés, "étape militaire").

Las "etapas" existían desde siglos antes, pero sólo con fines comerciales. Actuaban como centros comerciales, a ellas acudían compradores y vendedores, y en ellas se almacenaban mercancías. Eran bastante similares a las "ventas" de España. Pero fueron los franceses quienes adaptaron este concepto a los fines militares, creando las "étapes militaires", para disrtinguirlas de las comerciales.

En la primera mitad del siglo XVI, los franceses crearon etapas en su vía de acceso al Milanesado (valle de Maurienne), y éstas fueron arovechadas por el Duque de Alba al implantar el camino español. El modelo funcionaba tan bien, que decidió aplicarlo al resto del camino.

Cada estapa estaba basada en un pueblo o ciudad. Allí se llevaban las provisiones a entregar a las tropas. Allí, igualmente, se buscaba alojamiento (si se necesitaba), tomando como centro la etapa y recurriendo, si era necesario, también a localidades cercanas. Los responsables de la etapa, junto con los responsables del alojamiento de la tropa, emitían unos vales especiales (="billets de logement") que determinaban el número de personas y caballos que habían de acomodarse en cada casa. Estos vales se entregaban a sus propietarios para que pudieran hacerlos valer como efecto de pago, una vez había partido la tropa.

Los "robines" o letrados encargados pedían ofertas a los asentadores. Las ofertas aceptadas se recogían en un contrato (="capitulación"), que firmaban ambos y que especificaba las provisiones, alojamientos y/o medios de transporte a proveer, los precios, y el modo de pago.

Desde el punto de vista logístico, los medios de transporte eran especialmente importantes, y normalmente se alquilaban (como ya se ha dicho). En el llano, eran carretas tiradas por bueyes o mulas, con una capacidad de carga de 2.000 a 4.000 libras (algo menos de 1.000 a 2.000 Kg, según su tamaño). En las zonas montañosas, los caminos no eran aptos para carros, por lo que se recurría a mulas (una mula podía cargar, según su tamaño, entre 200 y 400 libras). Una compañía de unos 150 hombres llevaba una impedimenta de entre 8.000 y 10.000 libras (aprox, 4.000 a 5.000 kg), por lo que necesitaba unos 4 o 5 carros en llano, y entre 30 y 40 mulas en la montaña.

Después de lo descrito, se entenderá cuánto costaba "poner una pica en Flandes" (es decir, poner un soldado español en Flandes), y la razón del dicho, aplicado a acometer una empresa muy costosa.
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Descripción moderna del "camino español"

(extraído de http://www.abc.es/hemeroteca/historico-17-06-2007/abc/Gente/una-pica-en-flandes-el-camino-espa%C3%B1ol_1633742171121.html
o de: http://www.elmanifiesto.com/articulo...darticulo=2481)

"....La primera de ellas cruzaba Europa desde Lombardía hasta las brumosas tierras de Flandes pasando por el Milanesado, Saboya-Piamonte, el Franco-Condado borgoñón, Alsacia, Lorena, Thionville, Luxemburgo y el obispado-principado de Lieja, hasta alcanzar la ciudad-fortaleza de Namur y Bruselas, sede del gobierno español de los Países Bajos.

Esa era la ruta principal, pero cuando los franceses la cortaron fue necesario recurrir a dos itinerarios alternativos. Uno de estos, bordeando la ribera oeste del lago de Como, se internaba en el valle de la Valtelina siguiendo el curso del río Adda, por las regiones alpinas de Sondrio, Tirano, el Tirol y el sur de Alemania. Luego atravesaba el Rin cerca de Estrasburgo y retomaba la ruta principal en Alsacia.

Aún existió una tercera ruta, poco utilizada, que -contando con la buena voluntad y dinero suficiente para pagar a los cantones católicos- se adentraba en Suiza por Belinzona o el desfiladero del Simplón, y desde allí seguía por Baden y el San Gotardo hasta cruzar el Rin en Waldshut.

Para el viajero que hoy quiera recorrer el itinerario principal del Camino, lo indicado sería iniciar el periplo en Milán, donde resulta imprescindible la visita detenida a su castillo-fortaleza, testimonio de la presencia hispana en Lombardía. Luego, puede pasar por Turín (ciudad que ofrece mucho más de lo que a primera vista parece) y seguir hasta Ivrea, una localidad de aire claustral y sosegado, con fantástica panorámica al pie de los Alpes, en la que existe todavía una calle con el nombre de Via Castiglia, por la que pasaban los tercios. Después, recomendaría el cruce de los Alpes por el paso del Pequeño San Bernardo, entre laderas de un verde radiante y macizos rocosos de nieves perpetuas.

El descenso, por los valles de la Alta Saboya, deja siempre asombrado al viajero por la belleza depurada y transparente de sus pueblos, bosques y campos cultivados. Y desde allí, uno de los trayectos más recomendables es el que pasa junto a Ginebra, por el puente Grassin, sobre un Ródano de aguas profundas que todavía no ha adquirido anchura. Un poco más hacia el norte, el Camino se abre al Franco-Condado, territorio feraz, entrecruzado de ríos y arroyos, cuya vieja capital Dôle conserva ecos toledanos. De la actual, Besançon, hay mucho que ver, en especial su magnífica fortaleza diseñada por Vauban.

Tras cruzar la masa forestal del Jura y los Vosgos, los viñedos y castillos de Alsacia, junto al padre Rin, se abren como una tierra pródiga en la que el viajero deberá superar la tentación de demorar la marcha. Al poco, aguarda Lorena, con el recinto amurallado de Toul y la bien defendida Metz, que guarda la joya del límpido gótico de su catedral. Cerca está ya Thionville, el cerrojo de Flandes; y Luxemburgo, puro urbanismo de fortificación severa y calles silenciosas, antes de entrar en Bélgica y contemplar Namur desde la gran ciudadela donde murió Juan de Austria, para seguir hasta Bruselas, capital de Flandes y punto final de un Camino que esconde muchas sorpresas a quienes busquen recorrerlo con el corazón abierto al pasado....."

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Fuentes:

- El ejército de Flandes y el camino español - Geoffrey Parker, Alianza editorial

- El camino español, por Joaquín Navarro Méndez

- El camino español (ABC, 17-6-2007)
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Diferencias y semejanzas entre el camino español y el que siguió la División Azul

Hablamos de la División Azul, porque disponemos de información suficiente sobre ambos casos. Sería interesante también compararlo con el que recorrieron en 1812 otros españoles, alistados (en general, a la fuerza) en la "Grande Armée" de Napoleón, en el Regimiento "José I Bonaparte". Así, tendríamos información histórica y comparaciones entre los tres grandes movimientos de españoles en armas por la Europa Central y Oriental. El problema es que, al menos yo, aunque dispongo de información, carezco de datos suficientes sobre las circunstancias del desplazamiento de 1812 y, principalmente, sobre la relación con la población del camino (que es uno de los aspectos más interesantes).

Diferencias entre el "camino español" y la "larga marcha" de la División Azul:

- El camino español se utilizó ininterumpidamente durante 66 años, en ambos sentidos de marcha; la D. Azul lo utilizó sólo una vez, y sólo para dirigirse al frente.

- El camino español pasaba por territorios parcialmente hostiles. Así, los dirigentes de la ciudad de Ginebra, cuna de los calvinistas, solían divulgar mentiras antes de la llegada de cada expedición. Hacían creer a la gente que no iban con destino a Flandes, sino que intentaban acabar con la herejía protestante. Pero los jefes militares españoles tenían instrucciones muy rigurosas de dejar tranquila a la ciudad, siendo especialmente sensibles a su "estatus".

Otras veces, se difundieron calumnias o medias verdades, sobre la ferocidad de los españoles (a veces, basadas en algún hecho aislado, inevitable siempre que se trata de una tropa en movimiento).

En cambio, el recorrido de la División Azul era por tierra ya conquistada, y nada hostil al saber que se trataba de españoles, y no de alemanes.

Semejanzas:

- En ambos casos, los primeros prejuicios y temores de la población se tornaban en respeto, aprecio, e incluso admiración: veían desfilar ante sus ojos una unidad del ejército más poderoso del momento, y habían recibido de ellos un trato afable y, con frecuencia, cariñoso.

- El carácter latino se manifestaba, especialmente, con el trato hacia las mujeres, que dejaba más recuerdos buenos que malos (que también los hubo, en uno y otro caso)

- y (supongo yo) en ambos casos, y frente a las órdenes de evitar el trato con la población, y evitar roces, se impuso el carácter abierto -y mujeriego- del español (que, si es cainita dentro de sus fronteras, no lo suele ser en el exterior): en el caso del "camino español", por encima de las herejías; en el caso de la DEV, por encima de los odios raciales.
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Curiosidades y anécdotas

1) El buque "Camino español"

En la actualidad, existe un buque llamado "Camino español".

Es un buque auxiliar de la Armada, gestionado y operado por ella, pero propiedad del Ejército de Tierra para realizar misiones de transporte marítimo en apoyo a sus unidades.

Es un buque tipo "ro-ró" (roll on-roll off) para transporte de tropas, vehículos y otro material.

Al ponerle este nombre, el Ejército ha querido recordar aquél camino español que permitía poner nuestras tropas lejos de España en los siglos XVI-XVII.

2) Un testimonio de la impresión que causaba en la población civil de la época el paso de nuestros tercios.

La marcha de los Tercios Españoles hacia Flandes en 1567, mandados por el duque de Alba, causó una grandísima impresión. Y la gente de los lugares por donde pasaron se situaba a lo largo de los caminos para contemplarlos, admirándose de tan grandioso espectáculo.

Así lo describe el Señor de Brantôme (del que hay otras frases suyas, todas elogiosas para los soldados españoles en el enlace, redactado por mí: http://memoriablau.foros.ws/t1097/bravuconadas-de-los-espanoles-brantme/):

"....Un cuerpo de hasta diez mil soldados, magnífico y bien provisto, sin la menor tacha ni en las armas, ni en el alarde de vestuario ni en la calidad y virtud de los hombres, y tampoco en el abastecimiento de víveres o en las pagas; y hasta en sus cortesanas, que en su ornato parecían princesas... Y al pasar cerca de la frontera de Francia, por Lorena, los caminos se abarrotaban de la gente que fue a contemplarlos”.

3) Pros y contras en la memoria en las costumbres belgas y holandesas de aquella guerra de Flandes

Recuerdo dos anécdotas, que son significativas, sobre lo malo que perdura en su memoria:

A) Hace unos 25 años, en el programa La Clave le preguntó Balbín al entonces embajador de Bélgica en España, Monsieur d´Alcantara (que, a pesar de su apellido español, no hablaba nuestra lengua) que si era verdad que a los niños "malos" en Bélgica, en vez de amenazarles con "que viene el coco" (como se hacía en España) se les amenazaba con "que viene el Duque de Alba". Y respondió que sí, que se mantenía esa costumbre, pero "sólo entre la clase alta y culta".

B) En Bruselas, cerca de la Grand Place (en una semiesquina) hay un restaurante en donde había unos muñecos con el uniforme de los tercios españoles, colgados por el cuello y pendiendo del techo. No sé si siguen (supongo que sí), pero la última vez que estuve allí, hace casi 20 años, seguían.

Y ahora citaré tres anécdotas sobre lo bueno que perdura en la memoria de esos pueblos, que no reniegan (ni Bélgica ni Holanda) de su historia ni de sus reyes (al contrario de lo que ocurre ahora en España):

a) En la misma Grand Place de Bruselas, donde fueron ajusticiados los condes Egmont y De Hornes, la placa dice (casi literalmente; lo cito de memoria):
"Aquí fueron ajusticiados los Condes Egmont y De Hornes, víctimas de la intolerancia y despotismo de Felipe II". Fíjense que no dice "del rey español Felipe II", sino de Felipe II (que es decir lo mismo que "nuestro rey, el rey de los belgas, Felipe II").

b) El actual escudo de la ciudad de Amberes, bien visible en la fachada del Ayuntamiento, es el de Felipe II, con los castillos de Castilla, los leones de León, las barras de Aragón, etc... Allí no lo han retirado. Su memoria histórica les funciona, y no son tan imbéciles como para hacer leyes revanchistas de Memoria histórica, creando una Historia de diseño. (Y eso que la ciudad sufrió un saqueo durísimo por parte del ejército de Felipe II, eso sí, con mayoría de valones y alemanes, y con presencia minoritaria de españoles, italianos y suizos).

En el siguiente enlace puede verse el escudo actual de Amberes (actual, desde mediados del s. XVI)
http://img8.imageshack.us/img8/5499/amberesescudo2278065692.jpg

c) La misma letra del himno Nacional de Holanda, del que copio dos estrofas:

Guillermo soy de nombre,
de Nassau, Señor,
a su patria no hay hombre
más fiel, con más fervor.

Sin tacha, nada empaña,
de Orange mi blasón,
al rey señor de España,
rendí yo siempre honor
.


Esta letra está vigente desde la aparición de este himno (entre 1569 y 1578)

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Daoiz



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Para poder visionar el Camino Español, acá pongo unas imágenes .














Fuentes: Una Pica en Flandes de Fernando Martínez Laínez , editorial EDAF

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